TV, Filosofía & ¿Amor?

Quedé agotado en tenis. El entrenador joven nos sacó el jugo. Apenas pude acabar el juego del “rey de la cancha”.
Ayer descubrí que mi profesora de reforzamiento también será mi profesora de preuniversitario. La veo lejana, casi distante. Espero que nos afiancemos más en el ramo que mayoritariamente me desagrada: matemáticas.
Hoy la profesora de filosofía estuvo consistente. A intervalos el curso incurrió a las risas para desahogarse. La verdad me he ido acostumbrando a sus modismos y a sus tics. Sería muy corto de mente burlarme de ella, ya que con la cantidad de mundo que he aprehendido no se me permite pecar de ignorante.
La verdad es que la gente de regiones habla raro, dentro del mismo Santiago. En fin, todos hablamos distinto o raro para todos. Unos más cuicos, otros más arrastrados, otros con silbidos, otros con tartamudez, otros sin erres, otros con muchas erres, otros en coa y hasta la gente que su léxico sólo se resume a la televisión; y su lenguaje periodístico. Es que detesto que la gente se crea intelectual hablando como periodista. Lo aborrezco.
En el desayuno me ocurrió algo que nunca pensé que me iba a ocurrir. De esas cosas que a todo el mundo le pasan pero a mí no. (¿Será que lo encuentro un rasgo de inferioridad?). Conversando con la Andrea, chica kokeshi, y la Camila, chica gótica, me contaban que un amigo, Coke, había estado de cumpleaños el día de ayer… y en eso diviso a lo lejos a alguien.
Creo que me puse nervioso, lo bastante como para enrojecerme. Nunca me había cohibido tanto, pero nunca tanto así. Intrigadas mis amigas querían saber, pero no les dije. Está bien, dejémoslo así: es un amor platónico prohibido.


